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Salsa de tomate casera (¡y fácil!)

salsa de tomate

Este verano hemos tenido una buena cosecha de tomates en nuestro “huerto urbano”. ¡Hemos recogido nada menos que 16 kg de tomates! Con tanto tomate, además de repartir entre familia y amigos, hemos decidido hacer salsa, y por eso aquí os dejamos hoy la receta de la salsa de tomate que hacemos en casa, muy facilita e ideal para acompañar algunos de los platos preferidos de los niños: arroz blanco, albóndigas, pasta…

Necesitamos:

* 3 kg de tomates maduros

* 1 cebolla (o 1 bote pequeño de cebolla frita)

* 1 cucharada de azúcar

* sal

* aceite de oliva

En primer lugar, ponemos aceite de oliva en una sartén, y rehogamos la cebolla (cortada previamente) hasta que esté bien pochadita (si optáis por utilizar la cebolla que ya viene frita, dadle también unas vueltas). A continuación echamos el tomate troceado, añadimos el azúcar (para eliminar la acidez del tomate) y una pizca de sal, y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento durante una hora aproximadamente. Por último, pasamos todo por el pasapurés y… ¡ya está la salsa de tomate lista!

Ah! Si os sale mucha salsa, podéis congelarla en raciones e ir descongelandola a medida que la vayáis necesitando.

Ya nos contaréis si les gusta a vuestros peques la salsa (y a vosotros) y con qué plato la utilizáis. 😉

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SORBETE ESPONJOSO DE FRESA

sorbete de fresa

Hoy os traemos un postre muy rico y fácil de preparar, que os puede servir para las fresas que saldrán de los fresales que os sugerimos plantar el otro día 😉INGREDIENTES SORBETE DE FRESA

En primer lugar, tenemos que preparar la gelatina con sabor a fresa (un sobre de gelatina en polvo), pero utilizando la mitad de agua que nos indican para su preparación, y la dejamos reposar una hora y media, hasta que empiece a cuajar.

Lavamos las fresas, les quitamos las hojitas, las troceamos y las metemos en un bol para triturarlas junto al queso fresco batido y dos cucharadas de azúcar.

Cuando la gelatina esté empezando a cuajar, la batimos con las varillas para que coja aire (hasta que salgan burbujitas) y a continuación añadimos la mezcla de las fresas batidas con el queso fresco. Lo mezclamos todo bien con las varillas y lo repartimos en copas o vasitos. Lo dejamos reposar en el congelador una hora antes de servir para que esté frío como un sorbete (también puedes dejarlo preparado en el congelador y sacar una media hora antes de servir).

¡Espero que os guste!

 

Alejandra